Una película que me dejó las siguientes reflexiones:
• Concentrarse en un objetivo preciso, visualizarlo y ponerle toda la energía.
• Encontrar en la espiritualidad la fuerza para seguir adelante.
• No todo lo que te da el mundo te hace feliz.
• No estar en la posición que nos corresponde, nos hace sentirnos excluidos en el sistema.
• Acompañarse de los afectos.
• El valor de una promesa.
• Las cicatrices y los trofeos nos recuerdan nuestra historia.
• La importancia del amor y los valores.
• Mostrarnos humanos, con triunfos y fracasos.
• Aunque sea por un minuto volver a jugar, se puede cambiar la historia.
• Donde terminan mis capacidades, ahí es que comienza la fe.
• Un padre hace lo que puede y sabe hacer.
• Los talentos necesitan un objetivo.
• “Una fe fuerte ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible”.
• Tener un propósito superior que me sostenga en el camino.
• La vida es un partido.
• El acto de amor de un hijo para ser mirado y reconocido por su papá.
• Decir gracias, gracias…
• Dejar huella en las personas y hacerlos sentir bien.
• Abrazar el amor de las personas y su reconocimiento, aún cuando el resultado no sea igual al soñado.
• El dolor también hace salir un abrazo desde el corazón.
Por cierto, Baggio y yo el 01 de enero de 1988 estábamos en la misma región en Italia, cada uno insistiendo en su sueño.
Recuerdo ese mundial y la tristeza al ver perder a Italia.
Gracias Baggio, por mostrarme en tu historia el coraje y la pasión.

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