¿Tú qué quieres hacer? Fue la pregunta que le hizo Esteban a Valentina.
Valentina se casó hace varios años con Esteban, el matrimonio no había sido bueno, ambos eran dos niños heridos que no sabían ser pareja de adultos.
Esteban y Valentina tenían una hija, la relación estaba marcada por maltrato físico y psicológico por parte de Esteban, también de infidelidades.
Producto de todo lo vivido y de sus propias heridas, Valentina quería vengarse de Esteban y hacerle sentir un poco el dolor que ella estaba viviendo, la decisión que supo tomar fue buscarse un amante y darle un hijo a otro hombre.
Al no hacerse cargo de sus heridas y sanarlas, Valentina eligió vivir una historia con un amante, que también era otro niño herido y abandonado. Efectivamente, ella pudo hacer realidad su deseo de salir embarazada de otro hombre y vengarse. Cuando Valentina se acercó a su amante para contarle el resultado de la prueba de embarazo, él respondió con la propuesta de un aborto, en medio de esa situación ella no supo qué responder y sus valores entraron en crisis, no quería matar una vida.
Una noche Valentina tuvo el coraje de contarle a Esteban que iba a tener un hijo, no era suyo y había sido infiel, tenía mucho miedo a la respuesta de él y a su violencia. En medio de toda la situación, Valentina le dijo a Esteban que el padre del hijo le había dicho que hiciera un aborto. Esteban tuvo el coraje de preguntarle: ¿Tú qué quieres hacer? Valentina le dijo: “Tenerlo”.
Esteban respiró profundo y le dijo: ¨Desde hoy ese niño es mío, nadie hablará mal de ti“. Esa noche Esteban se fue a beber, era la manera de silenciar sus propios dolores.
Gracias a Esteban ese niño nació y hoy está vivo, el hombre que parecía el bueno había pensado en quitarle la vida a su propio hijo.
En la familia de Valentina siempre miraron a Esteban como el violento, el malo, el mal padre, el irresponsable y el alcohólico. Los que conocieron al amante lo describían como un buen hombre, trabajador y responsable.
A través de las Constelaciones Familiares podemos ampliar nuestra mirada y entender un poco más las historias, descubriendo que a veces el “bueno no es tan bueno y el malo no es tan malo”.
Con esta historia podemos ver que Esteban, Valentina y su amante, eran niños heridos que no sabían ser adultos y pareja. ¿Quién lo hizo mejor? Hicieron lo que sabían y podían hacer.
Ese hombre que parecía “malo” salvó una vida, y con ella otras vidas, el que parecía “bueno” también fue fiel a su historia.
Lo curioso es que la hija de Esteban y Valentina, se dedicó a sanar sus heridas y acompañar a otras personas a sanar las propias. Con mucha frecuencia les pregunta a las personas: ¿Tú qué quieres hacer? Es la misma pregunta que le hizo su papá a su mamá, y que salvó la vida de su hermano aun antes de nacer; aquella noche de verdades. Sin saberlo y sin conocer el secreto de sus padres, esta pregunta es el acto de amor inconsciente con su papá de seguir cuidando otras vidas.
Hoy ambos hijos siguen con vida, haciendo lo mejor que saben y pueden hacer. No hay nada que condenar ni perdonar, es solamente decir: “sí a la vida y con las historias que se han tejido, tal cual fue y es”.
Rafo Rivero.
Comentarios
Publicar un comentario